Observatorio Venezolano para la Sociedad de la Información y del Conocimiento


Política Metodologías Economía Cultura Historia Sociedad Tecnologías Ciudad Urbano Información Conocimiento Industrias Digital Creación Innovación Sociología Arte Educación Medios Cine TV Publicidad Diversidad Popular Cotidiano Juventud Mercado Radio Observatorio Contenidos Redes Teorías Música Libro Ciudadanía Libertad Expresión Pluralidad Pensamiento

Grupo DIRCOM

Mostrando entradas con la etiqueta Economía de la Cultura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Economía de la Cultura. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de agosto de 2009

Cátedra Sociedad de la Información, Política y Economía de la Comunicación y la Cultura

La Cátedra y Grupo de Trabajo “Sociedad de la Información, Política y Economía de la Comunicación y la Cultura” del ININCO-UCV es una aproximación sistemática a los impactos de las industrias culturales y creativas (ICC), protegidas por el derecho de autor (copyright industries), las industrias relacionadas con el híper sector de las tecnologías de información y comunicación (TIC), de contenido digital (ICD) y redes sociales en Venezuela en los diferentes ámbitos, con particular acento en el análisis crítico de la dimensión cultural y comunicacional así como las transformaciones globales que acompañan la actual emergencia de la denominada Sociedad de la Información y del Conocimiento (SIC).

Coordinación General: Soc. Mgs. Carlos Enrique Guzmán Cárdenas
carloseguzman@cantv.net; cguzmancardenas@gmail.com
Teléfono ININCO-UCV +58 212 6930077


lunes, 3 de agosto de 2009

Los estudios de Consumo Cultural

En el caso de los estudios sobre consumo cultural en Latinoamérica, se ha generado una reflexión teórica respecto a los modos en que los públicos ven, escuchan y leen, a los usos que le dan a los bienes culturales y, a las maneras en que ellos relacionan esos bienes con su vida cotidiana. Diariamente los latinoamericanos disfrutan de la música, siguen las incidencias de la televisión, escuchan radio. Pero también leen periódicos y libros, asisten a cine o a teatro, ven exposiciones o se comunican por Internet. Sin embargo este disfrute de la cultura no es igual para todos. Los más pobres, los habitantes de regiones o provincias y los adultos mayores suelen estar excluidos del consumo de bienes y servicios culturales. En algunos casos, como el acceso a Internet y en general a las tecnologías de la información y la comunicación, la brecha entre ricos y pobres es literalmente abismal. A la exclusión de las oportunidades económicas o de la participación política se suman en nuestro continente graves problemas de inequidad cultural. Por lo demás, la consolidación de los estudios sobre consumo cultural ha sido poco contundente, ya que, en la mayoría de los países latinoamericanos no existe un ordenamiento sistemático y comparativo de las estadísticas culturales, ni algún organismo dedicado al estudio de este campo.

A pesar de ello, algunos países latinoamericanos, en el marco de la formulación de políticas públicas culturales, están trabajando por resolver esta situación con la aplicación de Encuestas Nacionales de Consumo Cultural, siendo especialmente relevante el caso de México (2003), Argentina (2005) y Chile (2004-2005) y, en menor medida, de Uruguay (2002) y Venezuela (2003). Nos encontramos así ante un área de muy reciente impulso, prolífica no tanto en la cantidad de investigaciones pero sí en la diversidad de vetas que se han explorado y en las metodologías puestas en práctica. Los impulsos para el desarrollo de las exploraciones sobre consumo cultural han provenido fundamentalmente de tres ámbitos: instituciones gubernamentales de cultura (Ministerios de Cultura y Consejos de Artes), espacios académicos (Universidades e Institutos de Investigación) e industrias culturales, fundamentalmente de agencias de mercadeo y publicidad. En el ámbito académico, destacan las investigaciones realizadas por Néstor García Canclini, Ana Rosas Mantecón, Mabel Piccini, Graciela Schmilchuk, Mónica Álvarez Rodríguez (México); Jesús Martín-Barbero, Sonia Muñoz, Helena Useche Aldana y Germán Rey (Colombia); Víctor Fernández Blanco, Juan Prieto Rodríguez, Cristina Muñiz Artime, Rubén Gutiérrez Del Castillo, Jordi López Sintas y Ercilia García Álvarez (España); Marcelino Bisbal, Pasquale Nicodemo, Tulio Hernández, Carlos Guzmán Cárdenas, Natalia Sánchez y Emilia Bermúdez (Venezuela), Guillermo Sunkel, José Joaquín Brunner, Alicia Barrios, Carlos Catalán y Pablo Torche (Chile); Hugo Achugar, Sandra Rapetti, Susana Dominzain y Rosario Radakovich (Uruguay).

No obstante, tal como señala la antropóloga e investigadora mexicana, Ana Rosas Mantecón (2004)
«A pesar de los importantes avances realizados en los últimos años en términos de construcción teórica y de líneas de investigación, el estudio del consumo cultural se sigue planteando como un doble desafío: teórico, porque no se ha construido aún un enfoque transversal capaz de describir y explicar los procesos de consumo cultural, que son regulados por racionalidades diversas (económicas, políticas, simbólicas) y que se encuentran íntimamente vinculados a una gama amplia de prácticas y fenómenos sociales que los atraviesan y condicionan; metodológico también, puesto que no se han evaluado suficientemente los alcances y límites de la aplicación de técnicas cualitativas (como la entrevista individual y grupal, la historia de vida y el relato, el análisis del discurso, la observación participante, etc.) y cuantitativas (la encuesta)».

Y, en ese orden, apropiándonos de algunas de las tesis de Ana Rosas Mantecón sobre este tema, podemos señalar que en el caso de Venezuela, no significa que se trate de una línea de investigación inédita o por construir, sino más bien de una incorporación tardía de nuestras Universidades al debate mundial, en el que destacan las propuestas teóricas de los estudios críticos culturales a partir de las cuales se conforma una aproximación al objeto y campo de estudio de la Teoría de la Comunicación, así como la sociología de la cultura de Pierre Bourdieu, la invención de lo cotidiano de Michel de Certeau, la vida social de las cosas de Arjun Appadurai, los determinantes de la demanda cultural de Xavier Dupuis y Francois Rouet, Mary Douglas y Baron Isherwood, hibridación y consumo cultural de Néstor García Canclini, matrices culturales y uso social de los medios de Jesús Martín Barbero, entre otros.

No existe ningún espacio académico en el país dedicado específicamente a la formación de profesionales en este terreno. De igual modo, no se cuenta con especialistas en los centros de investigación pertenecientes al Ministerio de Cultura-CONAC lo que dificulta la definición de políticas culturales coherentes, y en los Institutos de Investigación Social de nuestras principales Universidades a lo largo de los años noventa del siglo XX y estos primeros del dos mil, se han producido intentos aislados pero no se ha logrado continuidad y seguimiento para realizar este tipo de estudios, cuya naturaleza es esencialmente interdisciplinaria (sociología de la cultura, antropología social, semiótica, estética de la recepción, estadística, comunicación, psicología social, etcétera). Puede advertirse, por consiguiente, que el análisis del consumo y demanda de bienes, servicios y actividades culturales; las prácticas, hábitos, preferencias y comportamientos del consumidor cultural, ligados a valores simbólicos entre cuyas características destaca la inmaterialidad o la «espiritualidad» como atractivos dominantes, resulta caracterizado por una especial importancia epistemológica para las Ciencias Sociales, y, en particular, para una Comunicología posible, por conocer las imágenes e imaginarios en virtud de las cuales una sociedad se reproduce, tomando en cuenta los perfiles de identidades a través de la cual se reconoce a «sí misma» y cambia, a fin de instrumentar este conocimiento para la práctica democrática de una política cultural y comunicacional.

Soc. Mgs. Carlos Enrique Guzmán Cárdenas
Director Editor Anuario ININCO / Investigaciones de la Comunicación
ISSN: 0798-2992 / Depósito legal: pp198908DF26
Coordinador General de la línea de investigación "Sociedad de la Información, Política y Economía de la Comunicación y la Cultura"
"Society of the Information, Politics and Economy of the Communication and the Culture"
Instituto de Investigaciones de la Comunicación UCV-FHE. Avenida Neverí, CC Los Chaguaramos Piso 3. Los Chaguaramos. Caracas. Distrito Capital. República Bolivariana de Venezuela.
Apartado correos 47.339 Caracas 1041-A
Fax +58 212 6813831
carloseguzman@cantv.net
cguzmancardenas@gmail.com
anuarioininco@gmail.com
caguzman@ucab.edu.ve
messenger: innovarium@hotmail.com
Celular +58 412 0285538

El conocimiento de las bases económicas de nuestro desarrollo cultural

Knowledge of the Economical Foundation of our Cultural Development of our Cultural Development

¿Se estimula la productividad, el crecimiento económico y la competitividad de un país si se intensifican los niveles de acceso y participación cultural?, ¿la cultura puede inducir al incremento de la calidad del progreso económico y social?, y aún más, ¿mejora los niveles e índices del desarrollo cultural, y por tanto su repercusión en los índices del desarrollo humano, si incrementamos el financiamiento público cultural?, ¿varían los niveles de equidad si se transforman las capacidades culturales y comunicacionales de un país?

Es evidente, que estas interrogantes se producen como consecuencia de las restricciones del enfoque convencional neoclásico acerca de las conexiones que operan entre la economía, cultura y comunicación. Vale decir, la rentabilidad de la inversión pública en el sector cultural como problema común de todas las vertientes que han relacionado cultura y economía y, la legitimidad que tiene como sector creador de empleo y valor agregado, no puede justificarse, sino por el valor intrínseco de la cultura. Ese valor intrínseco debe ser encontrado dentro de una relación más amplia, que ubique a la cultura como un componente indispensable no sólo del crecimiento, sino del desarrollo humano. Para ello, nos dirá el filosofo y antropólogo mexicano, García Canclini (2002: p. 60), «(…) es necesario distinguir en qué sentido la nueva articulación entre mercancías y significados contribuyen al desarrollo, de distinto modo en los países centrales y periféricos».

Y, en gran medida, esta dificultad obedece a que los estudios referidos a la dinámica económica de la cultura y el arte son relativamente recientes. Es importante destacar, que aunque las relaciones entre las disciplinas ocampos de economía y cultura han sido poco exploradas en el pensamiento social venezolano así como en la formulación de políticas culturales, ya desde 1981 siendo Luis Pastori, Ministro de Estado para la Cultura, se comenzaba a examinar este tema como consulta política para una agenda pública cultural en el estudio titulado: «Desarrollo Económico y Cultura. Proposiciones sobre Política Cultural». Sin embargo, han transcurrido dieciséis años desde que el filosofo venezolano Antonio Pasquali, escribiera en su libro titulado «La Comunicación cercenada. El caso de Venezuela»

Si añadimos el hecho de que en ninguna Universidad Nacional se estudia la Economía de la Cultura y la Comunicación (...), y de que el aparato estatal, desprovisto de una política de comunicación, carece a fortiori de toda institución de reflexión y seguimiento del problema, se verá en qué estado de indigencia informativa somos tenidos (1990: p. 8).

Adicional, nos encontramos, que no existen datos desagregados relativos a las características generales de la extensión así como el volumen de las actividades económicas relacionadas con el sector cultural y creativo; el ocio como materia de negocios, sobre las industrias y actividades protegidas por el derecho de autor y los derechos conexos en general (copyright industries), las industrias de la creación (creative industries) y, en particular, sobre las industrias culturales y comunicacionales, desconocidos e infraexplotados por los poderes públicos; de igual modo, omitimos las actividades relacionadas con la pequeña y mediana empresa (PyMEs), las empresas artesanales, nuevas tecnologías, el audiovisual y la sociedad de la información, lo cual dificulta la puesta en práctica de sistemas estadísticos culturales, nacionales y regionales, capaces de suministrar información sobre aquellos aspectos culturales susceptibles de ser cuantificados periódicamente y de apoyar el correspondiente proceso de elaboración y gestión de políticas culturales.

Frente a este escenario, no sólo de Venezuela sino de algunos países latinoamericanos, García Canclini (2002: pp. 57, 67), nos señala:

Así como no saldremos del subdesarrollo sin aumentos sustanciales de la inversión en ciencia y tecnología, no podemos esperar que las voces y las imágenes de lo latinoamericano sean otras que las del realismo mágico difundido por editoriales europeas y nuestra descomposición social filmada en los noticieros de CNN o en las películas hollywoodenses sobre narcotraficantes si no modificamos la articulación de investigaciones culturales, políticas culturales y comunicacionales. (...) Hacer políticas culturales y de integración en medio de las nuevas formas de privatización transnacional exige repensar tanto el Estado como al mercado, y la relación de ambos con la creatividad cultural».

En afinidad, la importancia creciente de la cultura y la comunicación está estrechamente vinculada a un significativo proceso de transformación económica, que podemos condensar en la transición hacia una economía basada en el conocimiento, la innovación y gestión de los intangibles. Como consecuencia del impacto económico de las industrias culturales y comunicacionales, y en la medida en que nos señalaban algunos estudios pioneros en Latinoamérica que estamos frente a un sector solvente y productivo, desde hace diez años comenzó a ser examinada la economía de la cultura por organismos de cooperación multilateral, bilateral, regional y en diversos espacios nacionales y académicos.

Dicha preocupación por indagar las relaciones entre economía y cultura para el caso de los países latinoamericanos, se ha visto reflejada en algunos seminarios y estudios de carácter regional que pudieron reconocer las perspectivas de lo que significa el impacto de la cultura y la comunicación en la economía latinoamericana. En el caso del Instituto de Investigaciones de la Comunicación (ININCO) de la Universidad Central de Venezuela, se viene trabajando la línea «Sociedad de la Información, Política y Economía de la Comunicación y la Cultura». Así, la Economía de la Cultura y la Comunicación tendrá entonces, entre sus temas más importantes, aspectos como la intervención pública en la promoción y difusión de la cultura, el impacto económico de la cultura, el precio de los bienes artísticos, el funcionamiento de instituciones culturales como los museos, los teatros, las óperas etc., las carreras profesionales de los artistas, el comportamiento de las industrias culturales (música, audiovisual, edición de textos), la relación entre cultura y desarrollo, etc.

Soc. Mgs. Carlos Enrique Guzmán Cárdenas
Director Editor Anuario ININCO / Investigaciones de la Comunicación
ISSN: 0798-2992 / Depósito legal: pp198908DF26
Coordinador General de la línea de investigación "Sociedad de la Información, Política y Economía de la Comunicación y la Cultura"
"Society of the Information, Politics and Economy of the Communication and the Culture"
Instituto de Investigaciones de la Comunicación UCV-FHE. Avenida Neverí, CC Los Chaguaramos Piso 3. Los Chaguaramos. Caracas. Distrito Capital. República Bolivariana de Venezuela.
Apartado correos 47.339 Caracas 1041-A
Fax +58 212 6813831
messenger: innovarium@hotmail.com
Celular +58 412 0285538